la IA se ha convertido en una aliada estratégica para las marcas: desde la segmentación automática de audiencias, hasta la generación de imágenes, vídeos y copies en segundos.
Pero, más allá de la eficiencia y el ahorro de costes, la pregunta clave es otra. ¿Cómo percibe el público estas campañas creadas (total o parcialmente) con IA? ¿Las acepta? ¿Las rechaza? ¿Le resultan indiferentes?
¡Vamos a intentar responder a estas preguntas!
La evolución de la IA en publicidad
La relación entre publicidad e Inteligencia Artificial no empezó con ChatGPT ni con los generadores de imágenes. Viene de antes, y ha pasado por tres grandes etapas.
- Primero, la IA trabajaba en segundo plano: optimizando campañas, automatizando pujas y analizando datos para personalizar anuncios. No era visible, pero hacía todo más eficiente.
- Después, llegó la fase predictiva. Gracias al machine learning, las marcas empezaron a anticipar comportamientos, segmentar con más precisión y generar múltiples versiones de un mismo anuncio. El objetivo seguía siendo el rendimiento.
- Y finalmente, la revolución generativa. La IA ya no solo analiza: crea. Imágenes, vídeos, voces y conceptos completos en cuestión de segundos. En algunos contextos incluso puede igualar o superar la eficacia de anuncios hechos exclusivamente por humanos.
Pero que algo funcione no significa que conecte. Y ahí es donde el factor humano sigue marcando la diferencia.
¿Qué opina la gente de las campañas con IA?
La percepción del público es ambigua y depende de cómo se utilice la tecnología.
✔️ Cuando la IA está bien utilizada…
- Se valora la innovación y el impacto visual.
- Sorprende positivamente si aporta una experiencia diferente.
- Se percibe como coherente cuando la marca tiene ADN tecnológico.
- Se acepta si hay transparencia.
El público no rechaza la IA per se. Lo que rechaza son los anuncios “cutres”, poco trabajados o que parecen hechos sin criterio creativo. La tecnología no compensa una mala idea.
❌ Cuándo genera rechazo…
- Si se percibe como un atajo barato.
- Si sustituye a personas como actores, ilustradores…
- Si el resultado es genérico o repetitivo.
- Si no se comunica que se ha usado IA y luego se descubre.
Existe también una preocupación ética creciente: uso de datos, deepfakes, manipulación visual, pérdida de autenticidad… La audiencia es cada vez más consciente y crítica.
En resumen: la gente no está en contra de la IA; está en contra de la mala publicidad.
Campañas publicitarias con IA que conquistaron al público
A continuación, mostramos tres ejemplos donde la IA no sustituyó la creatividad, sino que la potenció.
1. Nike – Personalización masiva con datos e IA

Nike ha utilizado IA para adaptar creatividades en tiempo real según el perfil del usuario, historial deportivo y comportamiento digital.
Resultado:
- Mayor relevancia.
- Incremento en tasas de conversión.
- Mejor percepción de personalización.
El público lo recibió positivamente porque el mensaje era útil y coherente con su experiencia deportiva.
2. Heinz – “Draw Ketchup”

Heinz pidió a una IA que dibujara “ketchup”. ¿El resultado? Botellas muy similares a la suya.
Mensaje implícito: cuando piensas en ketchup, piensas en Heinz.
La campaña fue celebrada por:
- Su simplicidad conceptual.
- Uso inteligente y transparente de IA.
- Coherencia estratégica.
No era la tecnología lo importante, sino la idea.
3. BMW – Arte generado con IA

BMW utilizó IA para crear obras artísticas únicas sobre sus vehículos, fusionando arte y tecnología.
El público lo percibió como:
- Innovador.
- Coherente con una marca asociada a ingeniería y vanguardia.
- Visualmente impactante.
Los anuncios hechos con IA que fueron una mala idea
Te traemos dos ejemplos de cómo un anuncio hecho con IA puede tener un mal resultado.
- El primero, es este anuncio de McDonald’s, en el que se aprecian repetidos fallos visuales y deformaciones.
La compañía lanzó en Países Bajos un spot navideño generado íntegramente con IA titulado “It’s the Most Terrible Time of the Year” . Una parodia de los clásicos anuncios festivos que mostraba escenas caóticas de familias, árboles de Navidad explotando o incluso a Papá Noel atrapado en tráfico, todo ello con personajes y escenarios claramente sintéticos.
Lejos de provocar sonrisas, el resultado generó una oleada de críticas en redes sociales por su estética inquietante, por rostros inexpresivos y por un humor surrealista que muchos usuarios calificaron como “espeluznante” o incluso más negativo que las propias fiestas que pretendía retratar.
Finalmente, McDonald’s retiró el anuncio de redes y eliminó los comentarios, reconociendo implícitamente que el mensaje no había encajado con el espíritu navideño que buscaban transmitir.

Este caso ilustra cómo el uso de IA sin una supervisión creativa sólida puede dar como resultado anuncios que no conectan emocionalmente con la audiencia y terminan generando rechazo en lugar de impacto positivo.
- Un segundo ejemplo también criticado fue el anuncio navideño de Coca-Cola generado por IA.
Aunque esta campaña no fue tan controversial como la de McDonald’s en términos de retirada inmediata, muchos espectadores y analistas señalaron que el remake generado por IA del clásico spot festivo carecía de la calidez y autenticidad que se espera de una marca asociada tradicionalmente con valores emocionales profundos, especialmente durante la Navidad.
La percepción de muchos fue que la pieza parecía un collage visual sin alma, donde los elementos IA se notaban demasiado, incluso en detalles técnicos como diseño de objetos o expresiones humanas, generando una sensación de “valle inquietante” que desconectaba del mensaje original.

¿Qué aprendemos de estos fracasos?
Estos dos ejemplos comparten lecciones claves:
- La IA no garantiza eficacia creativa por sí sola. Un resultado técnicamente generado no siempre se traduce en un mensaje efectivo o en una conexión emocional con la audiencia.
- El contexto importa. Especialmente en campañas con carga emocional, como las navideñas, el público espera autenticidad y calidez, algo que la IA todavía lucha por replicar de forma convincente.
- La percepción del espectador es imprevisible. Aunque la tecnología puede producir imágenes y vídeos atractivos, cuando se siente artificial o carente de intención humana, puede volverse en contra de la marca.
En definitiva, estos casos demuestran que la IA es una herramienta poderosa, pero sin un enfoque creativo sólido y sensible al contexto cultural puede terminar decepcionando más que impresionando.
Entonces… ¿la IA mejora o empeora la publicidad?
La evidencia apunta a que:
- Puede igualar o superar la eficacia en determinados formatos.
- Permite testear más rápido y optimizar mejor.
- Reduce tiempos de producción.
Pero la aceptación pública depende de algo que la IA todavía no domina: criterio creativo, contexto cultural y emoción genuina.
La IA seguirá evolucionando: modelos más sofisticados, integración total en procesos creativos, mayor personalización en tiempo real.
Sin embargo, todo indica que la clave no será elegir entre humano o máquina, sino saber combinarlos.
La gente no quiere anuncios genéricos, aunque estén hechos con la tecnología más avanzada del mundo. Quiere mensajes que le hablen, que sorprendan y que conecten.
En definitiva: la IA no sustituye la creatividad; la potencia. Y cuando las marcas entienden eso, el público también lo hace.